Acceder al mercado laboral sin una titulación académica es un reto al que se enfrentan miles de personas en España. Según el informe Panorama de la Educación (2019), la tasa de paro entre quienes solo tienen estudios primarios se eleva hasta el 21% frente al 14% de los que finalizaron la educación secundaria y el 8% con titulación terciaria (universitaria o FP de grado superior). De acuerdo con las conclusiones de este estudio, un nivel de educación más alto protege a las personas frente al desempleo de alta duración. También es muy importante no dejar nunca de estudiar. Estar en constante formación es fundamental para el crecimiento profesional y personal. Gracias a la formación subvencionada es mucho más fácil conseguirlo.

La formación profesional reglada y la formación para el empleo

En España, la formación profesional se divide en dos categorías que dependen de dos organismos diferentes. Por un lado, la formación profesional reglada que es competencia directa del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de las Comunidades Autónomas. Y por otro, la formación para el empleo que pertenece al Ministerio de Empelo y Seguridad Social, a través del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y de cada una de las Comunidades Autónomas.

Qué garantías ofrece la formación para el empleo?

A través del SEPE, con la colaboración de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE) y los organismos de cada Comunidad Autónoma, se pone a la disposición de todos los españoles y residentes en España que trabajen o estén en desempleo, la oportunidad de formarse. El objetivo es capacitar a las personas para el trabajo, actualizar sus competencias para determinados oficios y mejorar o aumentar sus conocimientos profesionales. A este tipo de formación se la conoce como “subvencionada” de manera que el alumno no tiene que costearse sus estudios. Empresas como Nascor Formación ponen al alcance de las personas interesadas las diferentes acciones formativas para trabajadores, autónomos y desempleados. Consúltalas aquí.

Por lo tanto, la formación subvencionada no solo es garantía de profesionalizarse, también conlleva la consecución de aptitudes para el trabajo mediante las acciones formativas intensivas y la obtención de titulaciones oficiales a través de los certificados de profesionalidad.

Situación de desempleo y garantías de contratación

Como hemos mencionado, la formación subvencionada ofrece garantías para trabajadores y desempleados. Tengan una titulación previa o no posean ninguna, existen acciones formativas con compromiso de contratación para los alumnos que las finalicen. Se persiguen dos objetivos: promover la inserción laboral de las personas en búsqueda activa de empleo junto con las necesidades de contratación de las empresas.

¿Existen requisitos de acceso a la formación subvencionada?

Depende del tipo de acción formativa, el SEPE puede establecer requisitos excluyentes (según el tipo de formación) o de prioridad (según el perfil del candidato). Es decir, se aplica una discriminación positiva con aquellas personas con más dificultades en el mercado laboral. Se valoran prioritariamente perfiles como: mujeres, mayores de 45 años, menores de 30, personas con discapacidad, desempleados de larga duración o con estudios primarios y personas con baja cualificación académica.

Los datos hablan por sí mismos

La participación en el Sistema de Formación para el Empleo no ha dejado de crecer desde su inicio. Solo en el año 2017 se emitió, a nivel estatal y autonómico, un total de 105.417 certificados de profesionalidad completos. Hoy, son más de 65.000 empresas las que están formando a sus trabajadores gracias las garantías de contratación de la formación subvencionada. (Datos FUNDAE)