El desarrollo de nuevas tecnologías y el creciente número de tendencias en el mundo empresarial y de recursos humanos, ha traído consigo nuevos modelos de gestión de personas para llevar a cabo una buena dirección de equipos.
Los modelos tradicionales se quedan a un lado y dan paso a nuevas dinámicas que consiguen sacar el máximo rendimiento de las plantillas, conocer los diferentes perfiles dentro del equipo y poner en práctica distintos mecanismos para la consecución de las metas comunes e individuales.
Fallos que demuestran una mala dirección de equipos
Aunque tener un bagaje y una experiencia siempre es algo beneficioso para manejar este tipo de responsabilidades, también es importante aprender nuevas dinámicas para gestionar la dirección de equipos, compartir diferentes perspectivas y conseguir un feedback positivo entre la dirección y los miembros del grupo.
La gestión de proyectos no es fácil ni para el más novato ni para el más experto. Los problemas y baches que pueden presentarse a lo largo de la actividad profesional, deben tratarse de manera implacable, sin dar oportunidad al error. En eso consiste el liderazgo de equipos.
Algunos de los errores más comunes de quienes no saben cómo liderar un equipo tienen que ver con:
Tomar decisiones desinformadas o emocionales
Desde el punto de vista empresarial, la toma de decisiones debe ser un proceso lógico y reflexionado, fundamentado en informaciones completas, datos contrastados y conocimientos adicionales que lleven al líder del equipo a escoger la mejor solución. Una mala dirección de equipos es la que se deja llevar por desinformaciones o emociones personales que se alejan del foco del problema.
Delegar a medias en los demás miembros del equipo
Aprender a delegar tareas requiere cierto grado de confianza en la otra persona, pues se da por hecho que esa persona será capaz de llevarla a cabo con la misma responsabilidad que lo haría un buen líder. Sin embargo, un error muy común en una mala dirección de equipos es intervenir en mitad del desarrollo de esta tarea con el fin de completarla. Para evitar caer en este tipo de fallos es fundamental practicar la comunicación entre ambas partes y llegar a un acuerdo, bien sea para resolver errores en el proceso, agilizar las tareas para llegar a la fecha de entrega o realizar cambios que afecten al resultado.
Desvincularse de los conflictos saludables
En la vida privada y en la profesional, el conflicto forma parte de las relaciones sociales que se entablan diariamente. Es normal que existan debates y confrontaciones dentro del equipo de trabajo, siempre que sean bajo el respeto y desde una perspectiva constructiva para todos. Una mala dirección de equipos es aquella en la que el líder se aleja por completo de estos conflictos y desoye los puntos de vista e ideas de los miembros del equipo.
Creer que se puede con todo sin pedir ayuda
Ser elegido como líder de un equipo es el resultado de haber demostrado las suficientes capacidades como para desempeñar esta responsabilidad dentro de la empresa. Por tanto, no es aconsejable estar acudiendo a un superior con cada decisión que deba tomarse, pero también es una mala elección actuar de manera independiente en todo. Pedir ayuda cuando se necesita es natural, sirve para dar ejemplo en los demás miembros del equipo y fomenta la comunicación dentro de la organización.